El Pueblo Exige:
¡LIBERTAD!
¡15 Años Es Demasiado!


Una Publicacíon del Comité Nacional Pro-Libertad Prisioneros de Guerra Y Presos Políticos Puertorriqueños
1112 N. California, Chicago, IL 60622
312.278.0885 / fax: 312.342.6609
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Contenido

Informes
Editorial
Declaraciones:

Alberto Rodríguez
Carmen Valentín
Lucy Rodríguez
Alicia Rodríguez
Gulag ADX Florence
by Oscar López Rivera

Informes


Niegan Libertad a Alberto Rodríguez
Martes 28 de marzo, la Junta de Libertad Bajo Palabra nego a Alberto Rodríguez su pedido de libertad. Le dijeron que regresara en 9 años. Libertad publicará las opiniones y posiciones respondiendo a sus declaraciones.

Delegación se reune con Congresistas Puertorriqueños
El 22 de marzo una delegación de la campaña por la excarcelación de los presos políticos puerto-rriqueños que incluía a el Dr. Luis Nieves Falcón, la abogada Jan Susler, líder del Partido Nacionalista y ex Concejal de NY Gerena Valentín, la educadora Aurea Rodríguez, el concejal Billy Ocasio y José López se reunieron con los congresistas José Serrano (Representante D-NY) Nydia M. Velásquez (Representante D-NY) Luis V. Gutiérrez (Repre-sentante D-IL) para discutir la campaña de excarcelación.

Campaña de llamadas a Florence gana una victoria
Una campaña de llamadas telefónicas a la Unidad de Máximo Control de Florence Colorado iniciada por el Comité Nacional durante los meses de enero y febrero ganó una pequeña victoria. Los prisioneros ya no son sujetos de la deprivación del sueño, resultado de ser despertados por los carceleros cada media hora. De las muchas torturas practicadas en Florence, la deprivación del sueño estaba entre las peores. Nuestra campaña continua demandando un cese a los registros al desnudo excesivos, y permitir que los prisioneros puedan intercambiar unos con los otros. Las llamadas están señaladas para el: 24 de abril, 22 de mayo, 26 de junio, 24 de julio, 21 de agosto y el 25 de septiembre. El número es 719-784-9464 y pida hablar con el Alcaide William Storey.

Dr. Luis Nieves Falcón ADDRESSES el caso de los presos en Canadá
En una serie de talleres durante el Expediente Candiense; El colonialismo y los Presos Políticos Puertorriqueños del 24 al 29 de marzo Dr. Luis Nieves Falcón discutió el caso de los prisioneros.

En la portada de Granma caso de los Prisioneros de Guerra y Prisioneros Políticos Puertorriqueños
El 6 de febrero, el caso de los prisioneros fué la primera plana del periódico Cubano Granma. Se enfa-tizo las violaciones de los derechos humanos como los apuntó el Dr. Luis Nieves Falcón en un viaje reciente a Cuba.

Cantata a Don Juan Antonio Corretjer
En Ciales, Puerto Rico el 4 de marzo, durante la conmemoración del natalicio del procer Juan A. Corretjer oradores y artistas dedicaron sus presentaciones y trabajos a los patriotas encar-celados. Fotos y el arte de los prisioneros decoraron la con-memoración.br>
Apertura de"Transfixiones" en Mayaguez y la Universidad Interamericana de San Germán
Durante las semanas del 21 de marzo al 29 hubo varias aperturas de la colección de pinturas del Prisionero de Guerra Elizam Escobar. En orden de evento: 20 de marzo en el vestibulo de la Biblioteca Juan Cancio Ortiz en San Germán, 21 de marzo en la Galería de Arte del Edificio Chardón en Mayaguez y el 29 de marzo en la Universidad Interamericana de San Germán con el invitado especial Rafael Cancel Miranda ex- prisionero político, quien compartio sus experiencia de preso. Además habló de la campaña de excarcelación. También el video de Elizam Escobar desde El Reno, Oklahoma fue presentado.

Panel en la Universidad de Puerto Rico recinto de Ponce
El 21 de marzo un panel para discutir el asunto de los prisioneros se llevo a cabo en Ponce. Los panelistas fueron Michael González, presidente de la FUPI Mayaguez, quien habló de la historia de la lucha armada puertorriqueña. John Stuart, presidente de Amnistía Internacional Puerto Rico, presentó las violaciones de los derechos humanos y el rol de Amnistía en torno a la excarcelación. Manuel Colon Zavala miembro de Ofensiva 92 presento el caso de los prisio-neros, las condiciones y la campaña de excarcelación. Auspiciados por el nuevo liderato de la FUPI en Ponce. El 22 de marzo hubo una entrevista radial por WEUC 88.9 FM "Noche con Mickey" con John Stuart y Manuel Colón Zavala.

IPOC visita a PDGs y Pps
Durante el mes de marzo el Miniserio Interreligiosio de los Prisioneros de conciencia visitaron a varios de los Prisioneros Políticos. El Director de IPOC, Rev. C. Nozomi Ikuta fué entra las primeras personas a la Unidad de control de florence, donde pudo visitar a Oscar López-Rivera, como a los Prisioneros Políticos Tom Manning, Mutulu Shakur y Yu Kikumura. Ray Lavasseur, préso político norteamericano también se encuentra en la unidad de Control. El Rev. Michael Yasutake visitó a Alejandrina Torres y Silvia Baraldini en Danbury, CT. Ambos informaron que las visitas fueron inspiradoras y emotiva para el ministerio.

Editorial


Por más de 25 años un movimiento para excarcelar a los Prisioneros Políticos y Prisioneros de Guerra ha emanado desde Chicago, existiendo en varias formas. Cada Prisionero Político puerto-rriqueño, desde los Cinco Nacio-nalistas y Carlos Feliciano hasta Pancho Cruz, desde Pablo Mar-cano García hasta Guillermo Morales, desde Lureida Torres y otros opositores del Gran Jurado hasta Julio Veras y Delgadillo y los 5 del MLN, desde los Mache-teros arrestados el 30 de agosto y el caso de Filiberto Ojeda Ríos hasta los patriotas capturados el 4 de abril de 1980, han tenido este resuelto apoyo. Los nativo americanos, euro americanos, mexicanos, irlandeses, naciona- listas italianos, nuevo africanos y otros afro americanos, iraníes y palestinos entre algunos han recibido el incondicional y contínuo apoyo de este movi-miento. Posiblemente este fenó-meno no exista en ninguna otra parte.

Hoy como en otros tiempos algunos oportunistas descontentos e individuos y organizaciones con interéses propios intentan calumniar nuestro trabajo, pero la historia habla por nuestro trabajo; Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda y otros son testigos históricos de los logros del Comité Nacional Pro Libertad de los Prisioneros de Guerra y Presos Políticos, el cuerpo presente de ese movimiento que surgió hace un cuarto de siglo y que nunca ha vacilado su apoyo por los que están encarcelados por sus ideas políticas de libertad y justicia.

En los momentos más difíciles y peligrosos, incluyendo cuando algunos de nosotros no sabíamos quienes iban a ser arrestados, nos mantuvimos firmes. Nosotros construimos el apoyo. Nosotros distribuimos literatura. Nosotros manifestamos y piqueteamos a 40 grados bajo cero. Nosotros organizamos nuestra comunidad. Nosotros pusimos al frente el lema, "Transformando Derrotas en Victorias."

Nosotros organizamos el cierre de unidades de control en Lexington, Alderson, Mariana y Marion; manifestamos en Springfield, Missouri para demandar la excarcelación de Andrés Figueroa Cordero, quien estaba muriendo de cáncer en la mazmorra federal. Viajamos por todo el territorio para denunciar el trato cruel e inhumano en contra de nuestros combatientes capturados y apoyamos a los abogados que trabajaron incansablemente en sus casos.

En las Naciones Unidas, luchamos con todo el indepen-dentismo puertorriqueño para que apoyaran incondicionalmente la libertad de los patriotas capturados y afirmar su derecho a utilizar el método a su alcance para la libertad de nuestro pueblo. Abriendo espacios para que el movimiento respetara y legitimizara los métodos utilizados por las guerrillas puertorri-queñas, el Comité creó apoyo construyendo desde el suelo, explicándole a la comunidad la necesidad de apoyarlos indepen-dientemente de los cargos. El Comité y sus simpatizantes sostuvieron el principio de la no colaboración al Gran Jurado y algunos de sus miembros fueron encarcelados.

En esta larga y ardua lucha, ayudamos a liberar a los Cinco Nacionalistas, y creamos apoyo para los combatientes de la lucha armada. Ayudamos a excarcelar a William Morales. Movilizamos a cientos de personas en las últimas décadas para que fueran a corte y/o procesos judiciales. Hemos proporcionado ayuda financiera a los familiares de los prisioneros y a los presosÑde hecho, no ha habido un sólo instante que no hemos estado presentes para nuestros pri-sioneros Políticos o Prisioneros de Guerra. Además, hemos mante-nido-pese a los ataques, histeria, mentiras e insinuacionesÑlas instituciones que algunos de nuestros prisioneros ayudaron a establecer. Sus hijos y familiares se han beneficiado grandemente de éstas, a pesar de la falta de recursos, a pesar de nuestro escaso presupuesto y a pesar de los constantes ataques de parte de algunos de los prisioneros y sus familiares, nuestro trabajo no ha sido deteriorado.

Hace cinco años el Comité Nacional se sintió seguro de su fuerza, lo suficiente para incluir más sectores de la comunidad y hacer un trabajo a nível masivo. En Chicago, Filadelfia y el área Este, figuras políticas, líderes religiosos, representantes comu-nitarios y el liderato del movi-miento independentista fueron llamados a entrar en un diálogo para mover hacia adelante el trabajo de los prisioneros. A través de estas discusiones, líderes de todas las áreas hicieron una serie de compromisos de trabajar más sistemáticamente en la campaña. Oficiales electos en Nueva York, Filadelfia, Boston y Chicago comenzaron a trabajar. En la ciudad de Nueva York durante un Tribunal Especial sobre los Prisioneros Políticos y PDG, figuras religiosas hicieron algo similar.

Además es a través de un diálogo con el Comité Nacional que el Dr. Luis Nieves Falcón inicia Ofensiva 92 en Puerto Rico. Fué obvio para el Comité Nacional en ese tiempo, como hoy, que el Dr. Luis Nieves Falcón es el líder más consistente y comprometido en la política puertorriqueña luchando por la excarcelación. Desde 1992, hemos coordinado trabajo con él y Ofensiva. Antes de ese año habíamos coordinado trabajo con el CUCRE y el Comité Especial. El Comité Nacional sería negligente y culpable de pecado histórico si no reconociera el trabajo, com-promiso y dedicación de Juan Antonio Corretjer, Consuelo Lee Corretjer, Rita Zengotita, Pablo Marcano y Rafael Cancel Miranda. Rita Zengotita ha estado con nosotros de los tiempos difíciles desde la represión del Gran Jurado. El Comité Nacional saluda a Rita Zengotita y al Dr. Luis Nieves Falcón.

En este último año el Comité ha recaudado más de $25,000 para comprar dos anuncios; uno en el Washington Post y el otro en el New York Times. Este dinero fué recaudado, centavo a centavo, en las calles y en actividades. Ninguna otra organización o individuo en el movimiento independentista dió nada; aunque algunos han tomado el crédito y quieren coger pon, apropiarse de nuestro trabajo. Fuimos instru-mentales en lograr el apoyo para la excarcelación configurando el mayor espectro imaginable en la mente política puertorriqueña - desde el liderato del movimiento de trabajadores y la asociación de manufactura hasta todo el escenario político puertorriqueño, al igual que los grupos de más visibilidad y representativo de puertorriqueños en los Estados Unidos: Boricua First!

Encima de eso, fuimos fun-damentales en traer a luz la cuestión de los Prisioneros Políticos y de Guerra en las au-diencias "Racism as a Violation of Human Rights in the US" auspiciadas por el Concilio Nacional de las Iglesias Unidas de Cristo y el Concilio Mundial de Iglesias, cuyo informe final será presentado a la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.

El trabajo del Comité Nacio-nal seguirá. Estamos compro- metidos con la excarcelación de nuestros patriotas. Estaremos apoyándolos, particularmente a aquellos que tomen las posiciones más díficiles y de principios, hasta su excarcelación y junto a noso-tros. Seguiremos el liderato de aquellos que en los últimos quince años se han mantenido en los principios del nacionalismo puertorriqueño de que la lucha por la independencia de Puerto Rico no es un crimen, y que estos patriotas no tienen nada de que arrepentirse. Nuestro compro-miso es de liberar a todos los prisioneros- no uno a uno, y ciertamente no un caso a la vez. Nosotros sostenemos que todos sean puestos en libertad. ¡Quince Años es Demasiado! Nuestro pueblo exige su libertad porque nuestros combatientes no son terroristas, son patriotas.

Seguiremos luchando por la libertad de nuestros luchadores y ningún editorial en el San Juan Star, o Romero Barceló o Alberto Rodríguez va a determinar el carácter y el contenido de esta campaña. Nosotros continu-aremos, como decía nuestra querida Doña Consuelo en su inmortal poema "Con un hombro menos."

Declaraciones


Alberto Rodríguez
Esta es la primera vez que me presento frente al gobierno para explicar mis acciones. Después de mi arresto, reusé someter una petición. En el juicio, no cuestioné a los testigos ni contesté la evidencia. Después del veredicto, no ayudé en la preparación del informe pre-sentencia. No fuí a la corte a oir mi sentencia ni apelé mi convicción. Tomé la posición de ser Prisionero de Guerra, y de que el gobierno de los Estados Unidos no tenía el derecho de juzgarme por las acciones que tomé para liberar mi país Puerto Rico. Ahora, once años y medio más tarde, mi intransigencia frente a la corte me parece estúpida y hasta suicida. El mismo compromiso ideológico que me llevó a los actos por los cuales fuí condenado también me llevó a no defenderme o explicarme al gobierno con el cual estaba en guerra.

Ahora reconozco que muchas de las suposiciones que guiaron mis acciones hace 12 años eran sencillamente incorrectas. Sin-ceramente creí que la mayor parte de los puertorriqueños deseaban la independencia, y que lo único que lo impedía era el poder del gobierno americano, también creí que las formas legales habían sido agotadas o cerradas, y que no tenía otras opciones.

Traigo esto ahora porque es importante para la Junta de Libertad Bajo Palabra entender porqué cometí mis ofensas. Fuí motivado por ideas, no por ambición, poder, emociones o el amor a la violencia o por alguna noción de convertirme en un "heróico luchador de la libertad." Yo amo a mi país y lo quiero ver una nación independiente, pero tengo que reconocer que esto es algo que se tiene que resolver políticamente y no de forma violenta.

Me doy cuenta de que obtener la independencia por medios violento no es realista ni correcto. Reconozco que mi ideal de que la independencia se puede obtener por el esfuerzo de un pequeño grupo de hombres y mujeres está en contra de toda realidad. Si Puerto Rico alguna vez ha de obtener su inde-pendencia es porque la mayoría lo quiere así y no porque un grupúsculo force a que suceda.

En Chicago la comunidad puertorriqueña ha pasado de no tener ningún representante, a la elección de varios miembros del concilio, representates estatales y hasta un miembro indepen-dentista en el Congreso. En Nueva York, la comunidad puertorri-queña no sólo ha elegido un congresista sino una congresista. En Puerto Rico todos los partidos políticos y todos los sectores políticos de la isla reconocen que la isla es una colonia de los Estados Unidos. Aunque los partidos varían en como remediar la situación, todos lo reconocen. Definitivamente esto es el primer paso para resolver la situación.

En los años que llevo en la prisión el mundo ha cambiado. Países como la Unión Soviética, el este de Alemania y Czechoslovakia que estudié en la escuela dejaron de existir. Los revolucionarios hoy se sientan con los mismos gobiernos que trataron de derrocar para discutir acuerdos de paz. Los terroristas de ayer se han convertido en presidentes y hasta han recibido el premio Nobel de la Paz.

Tal y como ha cambiado el mundo, y la realidad de Puerto Rico ha cambiado, también he cambiado yo. Hoy me doy cuenta de que algunas cosas las tomé de forma ligera. Específicamente, no tomé en cuenta las consecuencias que tendría en otros. Tomé la cuestión de la violencia de forma casual hace una década y lamento eso hoy. Mientras que las acciones de las FALN que fueron parte de mi acusación de Conspiración Sediciosa pasaron antes mi envolvimiento, tomo responsa-bilidad de mi actitud quijotesca sobre la violencia y mi disposición a utilizarlas. Hoy me siento aliviado de que las armas que poseía nunca fueron utilizadas y los planes nunca se concretizaron. Puedo decir sinceramente que nunca le hice daño físico a nadie.

Revisar mi informe de pre-sentencia, mi veredicto y otros documentos en la corte, deja la impresión de que toda mi vida de adulto consistía en participar de una conspiración. Esto no es cierto. Con excepción del corto periódo de seis o siete meses antes de mi arresto, vivía una vida obedeciendo las leyes, estando con mi familia, reclutando estudiantes minoritarios a la universidad y envolviéndome en programas comunitarios. En la universidad estaba envuelto en el desarrollo de programas educacionales y culturales que continúan hoy día, veinte años despúes. En la comunidad, participaba de los centros culturales, grupos de teatros, programas de GED y alfabetización, centros de cuido de niños y programas para jóvenes. No vivía una doble vida. Mi trabajo en el movimiento independentista era completa-mente legal hasta ese último periodo.

Mi vida era una de trabajo arduo y estudio, comprometida con mi familia y mi comunidad. Desde mi arresto, condena y sentencia, he regresado a esos principios. Una mirada a mis expedientes institucionales verifican este hecho. Quiero la oportunidad de regresar a mis hijos y a mi familia. Tengo una hija de 17 años y un hijo de 12. Quiero ser parte de sus vidas antes de que ellos crezcan y se muden. Mis padres son enve-jecientes y sufren de muchas enfermedades que vienen con su edad.

He aprendido destrezas vocacionales aquí encarcelado. Junto a mi educación previa, las destrezas adquiridas en la cárcel me proveerán la oportunidad de vivir de forma cómoda y ayudar a otros en el oficio de aire acondicionado y calefacción. Me gusta trabajar en el área de aire acondicionado y calefacción y me gustaría tener la oportunidad de trabajar y compartir estas destrezas con jóvenes de la ciudad. En mi comunidad, hay una gran miseria que puede ser remediada proveyendo calor en el invierno y aire acondicionado en el verano. Crecí en el area de Englewood en el Sur de Chicago, considerada como una de las areas más violentas de la ciudad. En mi juventud, nunca recurrí a la violencia para resolver mis problemas. Tuve encuentros con la ley como joven. Como adulto me aparté del crimen, excepto lo que resultó en mi convicción. Sé que puedo regresar a mi comunidad y no estar envuelto en actividades criminales. Tengo una familia y una comunidad a la cual regresar. Tengo destrezas de trabajo y puedo conseguir empleo. Sé que hay muchas formas legales no violentas para lograr metas políticas.
15 de enero de 1995

Carmen Valentín
Mis queridos Amigos, Compañeros:
"¡Son Patriotas, No Terroristas!" ¿Se acuerdan de ese lema? ¡Yo si! Ese lema fué el primero oído y coreado hace 15 años por los que apoyaban el movimiento independentista de Puerto Rico y Estados Unidos. Es patético que 15 años más tarde, uno de nosotros se uniría al enemigo y trataría revertir estas palabras.

Sorprendentemente, hoy somos forzados desde estas paredes a urgir al pueblo puertorriqueño a no perder su ánimo, a no ser convencido por el quebrantado llanto de un hombre destruido. Que no pierdan el tiempo debatiendo estas acciones bajas.

Cuando analizamos las acciones de Alberto Rodrí-guez, podemos ver con claridad que él ha perdido su fé en nuestra historia, humanidad, la lucha, sí mismo. El ha decidido que es más fácil borrar los esfuer-zos, sacrificios, aspiraciones de muchas generaciones de puertorriqueños, que seguir vi-viendo en estas condiciones. Alberto, ahogado en su propia miseria ha tomado el camino obs-curo de la historia. Ha permitido que su desconfianza en la humanidad eclipse su razón y que su individualismo y necesidades personales dictaminen contra su mejor juicio.

No podemos dejar que las palabras o acciones de Alberto Rodríguez nos enojen. No podemos sentir temor; sacudidos por los gritos o el viraje de un hombre desesperado como Freddy Mén-dez. Todas las luchas han tenido unos cuantos, que bajo presión se rompen. No son más responsables que las personas que bajo tortura física, son forzadas a divulgar los secretos de un movimiento. Quien sí es responsable es el gobierno de los Estados Unidos por mantenernos encarcelados, por nuestro sufrimiento en estas mazmorras. Cada persona tiene su punto débil. Es simple ver que Alberto Rodríguez es un hombre destruído por su falta de madurez política. Todos estos años de encarcelamiento sin duda nos han debilitado física y mentalmente. ¡Eso es un hecho! Somos humanos. Bajo presión y sufrimiento constante, algunos individuos reaccionarán de forma distinta y optarán por soluciones "fáciles." ¡Eso es lo que ha hecho Alberto! No se olviden, que aunque nosotros los presos somos personas de integridad, no estamos exentos de la fragilidad humana.

Con orgullo digo que mientras algunos se retuercen, lloran, culpan a otros de su perdición en esta lucha, no podemos olvidar los muchos ejemplos en nuestra historia de aquellos que con integridad y respeto por nuestra nacionalidad se mantuvieron firmes por 25, 29 años y nunca consideraron la posibilidad de denunciar el sa-grado derecho de la soberanía de nuestro pueblo.

Así que, habrá héroes y habrá debiluchos quienes tomarán medias medidas y/o pasos a mitad de camino, si son empujados con suficiente fuerza, se convertirán en ¡Traidores!

Pero hoy me pregunto ¿Puede deshacerse o borrarse la historia por un mero, simple y desesperado indi-viduo? ¡Jamás!

Cuando oí lo que Alberto había hecho por su libertad imediatamente llamé a las personas que más respeto, en libertad. Una de esas personas es mi adorado hijo Antonio. Conversé con él y las primeras palabras que le salieron fueron: "Mai, es triste pero Alberto se rajó." ¡Eso lo resume!

Todo puertorriqueño con mente clara sabe las conse-cuencias que tendría el crimi-nalizar al movimiento independentista. Saben que sólo una persona desesperada y enloquecida se atrevería a tomar tales medidas. Por eso es que no entro en un debate con un hombre que se autodetermina y cito: "estúpido, suicida, loco, descal-vagado, desesperado." Esto sólo sería contraproducente. Sólo un imbécil entraría en un diálogo con una persona que después de criticar/denunciar la lucha por la independencia intenta explicar la "lógica" tras ello. ¡Fait accompli! Lo que se hizo, hecho está. Necesitamos movernos hacia adelante y dejar al lado aquellos que caen.

Mis queridos compañeros y amigos, doy testimonio que vivir bajo estas condiciones no es nada placentero. A veces uno se pregunta cómo seguir aquí. No se crean que tener 12, 15 años más de esta miseria es un pensamiento lógico. Hemos sido agotados de nuestra fuerza física y mental de forma lenta pero segura. Necesitamos su apoyo contínuo y aliento para poder seguir nuestro camino a la libertad. Si no nos proveen con señales visibles de su trabajo por nuestra libertad nosotros de forma lenta pero segura continuaremos dete-riorando física y mentalmente. Algunos no podrán confrontar lo que nos espera. Hemos visto las primeras señales de ésto con Alberto. Es la responsabilidad de ustedes: el doblegar sus esfuerzos, de unirse, de buscar formas de adelantar la campaña de nuestra excarcelación. Este ejemplo debe de urgirlos a hacerlo. ¡Tomen esta señal con seriedad!

De mi parte les diré que el precio que está pagando Alberto es demasiado alto. Es una decisión individual de la cuál se arre- pentirá con el tiempo. Sus hijos y aquellos cerca de él, que tienen conciencia política, servirán de recordatorio por su decisión incorrecta. La mujer que al corriente llama "su compañera" y quien ha tomado un rol activo en planificar y fomentar a que éste siga ese camino oscuro, algun día temblará ante él, eso es si ella se queda con él por un largo tiempo. Aquellos que han sido parte de ésto serán recordados en la historia como personas débiles, personas sin visión, personas cuyo único interés es si mismo. Y no se crean que no estamos al tanto de quienes le fallaron a Alberto y al pueblo puertorri-queño.

Las siguientes palabras me gustan: "Las naciones, como los individuos tienen que decidir en última instancia cómo serán per- cibidos por aquellos con quienes viven y cómo serán juzgados por la historia."

Quiero vivir por estas palabras. Quiero dejar estas palabras como una legado a toda persona puertorriqueña. Mi único deseo es vivir a la altura de mi responsabilidad como ciudadana puertorriqueña. Quiero ser recordada como una persona con honor que se mantuvo firme en sus acciones.

Personalmente no permitiré que las acciones de Alberto me desequilibren. Sé que si 15 puer-torriqueños se rajan, quedan otros 7 millones y de esos 7 millones existe la posibilidad de que 15, 20, 100 o más respondan a su deber en un tiempo dado. La situación de Puerto Rico no ha cambiado en estos 15 años. Puerto Rico es aún una colonia de los Estados Unidos. Mientras exista este problema, insistirá en ser resuelto ¡Créanme!

Aunque no quiero entrar en un debate de los pro y contras de la acción de Alberto es necesario señalar, establecer que sería absurdo si dijera que este largo proceso de liberar a nuestro pueblo no ha sido uno lleno de errores. Cualquiera que diga que hemos estado claros, comple- tamente concientes de nuestros esfuerzos, ¡Miente! Estamos en un estado incipiente de nuestra lucha. Nos enfrentamos al gobier-no más fuerte y sofisticado en el mundo. Nuestro pueblo nunca ha conocido la soberanía. Así que este proceso está entrelazado con errores humanos y mentes colonizadas. Hemos tratado fuer-temente (los que estamos adentro y afuera) de echar hacia adelante y tratar de convertir en victorias nuestras caídas y errores. Pero honestamente no podemos apun-tar a una persona en particular u organización por cometer estos errores. Intentamos crear con-ciencia de la situación colonial de Puerto Rico. Esto no es tarea fácil. Todos los envueltos, fuese en el sector público o clandestino, hicieron lo mejor posible con lo poco que tenían.

Estoy muy orgullosa de ser parte de la lucha de liberación de nuestro pueblo. Quiero morir con ese orgullo. Quiero vivir el resto de mis días sabiendo y creyendo que no soy una criminal, y que tampoco lo son los campañeros envueltos en la lucha. Nunca acusaré a nadie por mis acciones, porque yo estaba de mente sana cuando me integré a la lucha de liberación de mi país. Me desarollé y tomé una ruta distinta a los demás. Lo hice por voluntad propia porque yo soy una ciudadana puertorriqueña con- ciente y responsable. Hones-tamente creí que la lucha armada en última instancia forzaría a este país a darle la libertad a Puerto Rico. Dado que ésto no pasó, porque el mundo se desenvolvió de forma diferente, porque estoy en esta situación, porque aún estoy sana de mente, no puedo denunciar la necesidad de la soberanía de nuestra nación y el derecho de los colonizados a usar cualquier método disponible para finalizar el colonialismo. Esto es un mandato dentro de los proto-colos de las Naciones Unidas, y eso fué lo que seguí como guía cuando actué. No seguí el mandato de un individuo o de una organización pública o clandes-tina. Seguí a mi conciencia y al mandato histórico, en mi intento de participar en la liberación de mi país.

Culpar al mundo o individuos por mi situación sería elusivo, ilusorio. Estoy clara en mis pen-samientos y le aseguro que mientras Puerto Rico siga siendo colonia de los Estados Unidos habrá puertorriqueños que en un momento dado de la historia responderán con sus armas etc. en su intento de finalizar este conflicto.

El mantenerme 25, 30 años en prisión no borrará esta realidad. Soy incapaz de negar la realidad histórica de mi país. El mundo sabe que Puerto Rico tiene que ser una nación soberana. Manteniéndome aquí sólo sub-rayará esta contradicción. Cual-quiera que se convierta en portavoz del gobierno de los Estados Unidos puede obtener su "libertad" individual, a un precio tan alto, pero no podrá borrar esta triste realidad.

El pueblo puertorriqueño sabe y continúa expresando en los muchos plebiscitos que no quiere ser parte de los Estados Unidos. Es inútil tapar esto. Yo estoy encarcelada por tratar de poner al descubierto esto.

Alberto es completamente deshonesto en su intento de ob-tener su libertad. No se ha deten-ido ante nada a poco de convertirse en un informante para el gobierno.

Hay un nivel de decepción en sus acciones y se atreve a decir que regresará a la comunidad puertorriqueña y con sus des-trezas adquiridas extirpará la miseria que abunda en la co-munidad, proveyendo calor en el invierno y aire acondicionado en el verano.¡Ciertamente, las palabras de un demente!

Pido disculpas por su falta de integridad, honestidad y visión. Esta conducta es inaceptable. No quiero estar a su lado en esta lucha y exijo que se le considere persona non grata en nuestro movimiento de liberación y en nuestra campaña de amnistía y libertad.

Ha presentado un teatro comparable a ninguno. Se olvidó que no era un actor solitario en un monólogo, sino que en este drama de liberación, no era el único protagonista y que sus acciones/palabras afectarían a todos. Nosotros los prisioneros no podemos actuar como entidades separadas, nuestras acciones afectan a todos.

Es importante notar que los otros compañeros que han ido ante la Junta de Libertad Bajo Palabra lo han hecho con integridad. Es necesario señalar que no es cuestión de mantener una posición purista de prisionero de guerra o no compadecer ante la junta. El está simplificando demasiado sus acciones. El ha cambiado su título de preso polí-tico a uno de criminal/terrorista como mucho. De un conspirador sedicioso a un criminal-¡es largo el trecho!

El punto no es que uno sea capturado, sino que uno no se rinde.

Quiero recordarle a todos que aquellos que actúan en nombre del individualismo cometen errores serios y lamentables.

¡Quiero urgirles hoy que se unan y desarollen una campaña más efectiva! No enfoquemos en las acciones de un individuo desesperado quien deshizo el pasado, el presente y las futuras aspiraciones de una nación.

Lo que pasó con Alberto se tiene que tomar con seriedad. 15 años de sufrimiento es un tiempo largo. Miren a nuestros hijos-algunos eran niños cuando nos fuimos. Ahora son adolecentes o adultos. Ellos sirven de recor- datorio del lapso de tiempo.

Todos sentimos la urgencia de ser libres, como Alberto, pero no estamos dispuestos a negociar nuestra libertad al costo de perder el respeto propio y el de nuestro movimiento. He descubierto que cuando algo drástico pasa, es normal que la gente se una. Creo que si no hacemos nada más que dejar al lado nuestras diferencias y hacer un intento honesto de trabajar juntos, eso es un paso adelante en la dirección correcta en este tiempo

Quiero saludar a todas esas personas que han estado junto a nosotros por 15 años y contando. No es necesario mencionar nombres, todos saben quienes son. Porque han puesto sus mejores esfuerzos y no han sido exitosos en liberarnos, posible-mente reciben la furia de este individuo. Alberto no sólo negó los esfuerzos del movimiento inde-pendentista en general sino que ha hecho un ataque personal de difamación y desprestigiar al grupo de personas que nos ha apoyado siempre. Mi amor y gratitud a todos ustedes que nos han mantenido vivos. Quiero compartir estas palabras que recibí este año en mi cumpleaños. Una amiga que pasó 7 años en prisión con nosotros me mandó estas líneas. Estas palabras me hicieron sentir bien; me dieron aliento y en este momento tan crucial hicieron una gran diferencia. Ella dijo: "Carmen, ¿Puedes aguantar una pela y no responder?" Ella contestó: "Sí, tú puedes!" Y continúa: "Tú Carmen, has estado aguantando pelas por un largo tiempo, pero estas lejos de ser golpeada hasta el suelo! Cuando sientas que los días son demasiado largos y las noches demasiado vacías, entonces descansa, mi amiga, yo llevaré tu carga hasta que te llenes de energía y estés lista para darle una sacudida a la vida!"

Resulta interesante pero necesitamos palabras como éstas y he recibido muchas palabras de aliento a través de estos años.

Yo sé que hay muchos puertorriqueños, muchas personas progresistas que están dispuestas ha luchar por nuestra libertad. Necesitan dirección, organización. Ese es su deber. ¡Háganlo!

Lucy Rodríguez
Queridos Compañeros:
Leí la posición de Alberto frente a la Junta de Libertad Bajo Palabra y su carta abierta. También leí las posiciones de Luis Rosa y Carmen Valentín sobre este asunto tan importante. Hace tres años escribí mi posición sobre los esfuerzos de algunos compa-ñeros en búsqueda de asegurar su libertad individual a través de la junta de libertad. Expresé mi pre-ocupación ya que estos esfuerzos fortalecerían al gobierno de los Estados Unidos en su intento de criminalizar el movimiento de liberación puertorriqueño.

Es imposible para mí olvidar que fuimos identificados como participantes en el movimiento re-volucionario puertorriqueño, que estabamos atados a una realidad más amplia-una que trasciende nuestra individualidad. Ninguna idea o acción ocurre aislada del conjunto. En nuestro caso nuestros pensamientos y acciones tienen consecuencias que van mucho más allá que la esfera personal.

Creo que ciertos principios siguen vigentes a nuestro caso en particular. Por ejemplo, nosotros ni fuimos, ni somos criminales. El movimiento puertorriqueño ni fué ni es un crimen. Nosotros fuimos y seguimos siendo moti-vados por una enorme respon-sabilidad por la liberación. Creo que cuando cumplimos con esta responsabilidad, sentimos creci-miento personal y la libertad.

Contrario a Alberto, no creo que actuamos de forma irres-ponsable, por capricho o sin en-tender la consecuencias de nuestras acciones. Mirar retro-spectivamente es doloroso, espe-cialmente considerando que nos faltó una visión global de la cuestión de la liberación. Ahora bien, la meta final sigue siendo la misma. El colonialismo es un crimen y tiene que terminar. La liberación es tan necesaria como lo fué ayer.

Alberto pone la respon-sabilidad del uso de la violencia en manos del movimiento inde-pendentista mientras que da la impresión de que los Estados Unidos cumple con las leyes y no es un poder colonial.

El artículo de Romero Barceló en el San Juan Star no es accidental. En éste él declara que para garantizar nuestra libertad tenemos que decir que somos criminales. En cambio hace algu-nos meses Margarette Colgate Love reconoció el contenido político de nuestro caso. ¿Inte-resante, no?

Alberto declara que los puertorriqueños no desean la independencia. No incluye en su información el tipo de guerra que ha lanzado los Estados Unidos en la deformación sicológica puer-torriqueña y la pérdida de liber-tad. No es que los puertorriqueños no quieran su libertad sino una visión fragmentada y aislada de lo que es la libertad. Una men-talidad colonizada gira en círculos, perdida y confundida. Es fácil de dominar.

Fanon pudo percatarse de esta enfermedad deformativa. El aprendió que la verdadera libertad se encuentra "en el camino honrado que nos lleva al corazón." El entendió que una mentalidad colonizada no conoce su propio corazón. Que no tiene un sentido de su propio ser. Necesitamos aprender a entrar al fondo de la crisis que nos afecta para así salir victoriosos. Cuando resistimos las tentaciones de la desesperación hacemos espacio para la esperanza.

Estoy de acuerdo que los individuos que se presentan frente a la junta no deben de ser condenados o aislados. No podemos imponer nuestra visión sobre otros seres humanos. En cambio estoy conciente que los esfuerzos individualistas para asegurar su libertad de la prisión tienen efectos adversos en la campaña de amnistía. Estos esfuerzos individualistas dan fuerza a los intentos del gobierno de criminalizar y despolitizar el movimiento de liberación puer-torriqueño.

El problema de la Junta de Libertad Bajo Palabra nos dividió. Hoy no es sólo divisorio pero algo muy feo y confuso. Como resul-tado, estoy de acuerdo de que la campaña de amnistía debe reagru-parse y enfocar en esos individuos que buscan una solución política a nuestra encarcelación política. Alberto se separó de nosotros. Nosotros necesitamos separar nuestro caso de él para adelantar nuestros esfuerzos.

Aquellos que buscan ir a la junta no toman en consideración el caso de Alicia y Luis. Aunque estos dos compas no han buscado su libertad individual, ellos no podrían ir frente a la junta por unos 11 o 12 años. Si todos fueramos frente a la junta, ¿dónde quedarían Luis y Alicia?

Compañeros, deseo abrazar a cada uno de ustedes. Están en mi mente y corazón y sinceramente espero que podamos superarnos de esta crisis con esperanza, valentía y sensibilidad. Uno de mis sueños es vernos juntos, disfrutando nuestra compañía y haciendo las cosas necesarias en esta vida.

Alicia Rodríguez
Saludos a todos:
Para los que se están pre-guntando por qué después de tantos años estan recibiendo algo mío-es en respuesta a la última movida de Alberto Rodríguez. Mi primera reacción al leer su posición ante la Junta de Libertad Bajo Palabra fué: este tipo se vendió. Quizás Alberto piensa que puede intimidar a compañeros/as de afuera por cuestión de subjetivismo. Es cierto que los campañeros/as no están bajo estas condiciones, pero Alberto no se puede esconder de nosotros. A nosotros los presos no nos puede comer el cerebro ya que vivimos las mismas condiciones. ¿Con qué agenda nos hace llegar esta posición antagonista?

El contenido de esta decla-ración no es diferente a lo que he venido leyendo de las presas so-ciales-por eso la contradicción. Un puertorriqueño jamás debe de sentirse abochornado por haber sido un combatiente en la lucha armada clandestina. Debemos sentirnos dignos en participar en tales actividades. Nuestra resis-tencia dentro de estas rejas re-afirma que nosotros jamás intercambiaremos las leyes inter-nacionales por las leyes domésticas. Puerto Rico no encaja en una fórmula que únicamente contribuye a la desorientación y la debilidad. Si se logra confusión, el que se beneficia es nuestro enemigo. Si vamos a hablar claro, entonces el que se declaró impotente politi- camente fue Alberto, un individuo quien dejó de construir puentes con su pueblo en lucha.

Fue chocante leer estas palabras. Esto me hace pensar, ¿por qué existió tanto empeño en generar una discusión colectiva, si al fin y al cabo los resultados dieron este rompimiento vulgar? En estos momentos se me viene a la mente dos personas: Alfredo, el traidor y Oscar quien jamás se ha debilitado. Cito a Oscar porque él es parte de nuestro corazón revolucionario y hoy es la persona en nuestro grupo quien está siendo torturado severamente. En vez de reaccionar con coraje y con indignación, Alberto nos regala un documento repleto de un espíritu deshecho y un cuerpo arrodillado. Iróni-camante, está arrodillado frente al mismo enemigo, que por años ha venido violando nuestros derechos humanos. Y ¿para qué? ¿Pedir perdón? ¿De qué? ¿De haber nacido hombre colonizado?

¡Qué gracioso resulta esta postura inferior! Alberto tiene algo en común con Alfredo. Ninguno fue torturado cuando tomaron su de-cisión. Alfredo cantó en menos de un año. No le cojió mucho tiempo en vender su conciencia política. Todos debemos recordar las con- cecuencias detrás de esta cobardía. Todavía lamento la decisión de su joven hermano de quitarse la vida. Muchos logramos conocer a este joven mientras cuando estábamos en el MCC, de Chicago. Las consecuencias de nuestras acciones a veces están fuera de nuestro control. Aún no sabemos el impacto personal sufrido por aquellos que apoyan a Alberto. Cuando Alberto ataca nuestra moral política pone en jaque el valor de la fuerza de nuestra posición, porque una política sin moral es ciega y vacía.

Estoy de acuerdo con Luis Rosa de que Alberto Rodríguez debe de ser excluído de la lista de amnistía. Lo digo porque la decla-ración sirve como testimonio a esto. Ambas, palabras y acciones los justifican. Entiendo, que amnistía reconoce nuestro derechos a accio-nes políticas y nos daría la libertad sin tener que pedir perdón por ello. ¿Precisamente estas mismas acciones son las que hoy Alberto ataca? Alberto debe buscarse un abogado o un defensor público para que le consigan un corte de tiempo. Opino que Alberto no tiene el dere-cho de engañar o manipular los sentimientos de nuestra gente que trabajan a nível político. Alberto entró como un combatiente en la lucha armada-no en la colectividad del trabajo político. Antes de criticar, Alberto debe mirarse en el espejo. Todos tenemos contradiccio-nes pero esta es imperdonable.

De nuevo, hoy en día el caso más serio es Oscar y de este camarada jamás se oyen gritos de frustración o "mirénme, estoy su-friendo." Oscar no es inhumano, y en estos momentos él necesita nuestro apoyo. Su espiritu me hace recordar a nuestros dignos héroes. En esta prisión he tenido el privilegio de compartir unas cuantas visitas con Don Rafael Cancel Miranda quien compartió conmigo muchas de sus propias torturas. Lo que me anima es que nunca, en sus 25 años pensó que su resistencia era en vano. Nunca puso por encima sus necesidades como hombre, esposo, o padre a las necesidades de su patria. Para él, estas luchas eran las mismas. Sus palabras me inspiran porque no engañan. El punto más importante es que en esos 25 años jamás se engañó a si mismo. Los Nacio-nalistas no viven en el pasado, viven a nuestro lado. Es un derecho de herencia emular esta forma digna de luchar y resistir.

En los ojos de Don Rafael, como en los de Don Juan, Doña Consuelo, Lolita y Doña Isabel Rosado encontré el rostro de todos ustedes. Lo más bello es que en este mismo periodo tuve el privilegio de haber conocido algunos de sus padres y madres. Con orgullo guardo cerca de mi corazón sus abrazos y besos. Cada uno de ellos me han influenciado. Definitivamente, ellos junto a mis padres hacen honor a nuestro querido Borinquen.

Ahora, ¿qué le vamos a ofre-cer a la nueva generación? ¿Cobar- día o dignidad? Yo prefiero en lo hondo de nuestro sacrificio sembrar y dar frutos amargos al imperio yanki y sus servidores y no a mi patria.

No vamos a negar la com-plejidad y la enorme dificultad que conlleva el proceso de nuestra lucha. Pero los problemas también pueden ser simplificados en orden de importancia. Por cierto, Alberto optó por abandonarse en la co-rriente de la moda. La moda de que la historia de Puerto Rico para de ser prioridad. En fin traicionando sus propios pensamientos. Asi que ya él no puede hablar por nosotros.

Hostos habla de que para vivir una vida digna hay que acos-tumbrarse al deber, "Uno de esos deberes es abandonar el egoísmo, subordinar el bien individual al bien colectivo." Y como vemos, Alberto rompió rango.

Estas palabras de Hosotos las han vivido nuestros héroes. ¡No es algo imposible! Para amar la patria ellos nos enseñan que hay que también luchar para respetarse a uno mismo.

Gulag ADX Florence


Oscar López Rivera


Hace 20 años, las comu-nidades de este país luchaban con uñas y dientes para evitar la construcción de prisiones en sus localidades. No las querían porque alegaban que las prisiones depre-ciaban el valor de sus propiedades y traían sujetos indeseables a la comunidad. Las prisiones eran objetos anatemáticos. Sin embargo, hoy las comunidades pelean y compiten unas con otras para ver cuál consigue la próxima prisión. Hacen lo que sea, incluso la difícil tarea de recaudar cientos de miles de dólares como base económica inicial para inducir al gobierno a construir prisiones en sus comunidades. Esto mismo fue lo que hizo la comunidad de Florence. ¡Qué complejo penitenciario consiguieron con su dinero! Pero, ¿por qué las comunidades han cambiado su actitud hacia las prisiones y por qué el frenesí de construirlas? En los gulags de Florence podemos encontrar algunas respuestas.

A un costo de más de $200 millones en gastos de constru-cción, los gulags de Florence gene-ran más de $60 millones al año. Este dinero va a parar a manos de los bancos, las tiendas, las empresas de bienes raíces, los vendedores de automóviles, las cadenas de comida rápida y hasta a la de los políticos de Florence y poblaciones limítrofes. Por tanto, para la comunidad de Florence, los gulags representan una mina de oro que le suplirá dinero indefinidamente. No importa que el pueblo de Florence viva del sufrimiento y la miseria de los prisioneros que se almacenan en los gulags. Así, la primera razón para el cambio de actitud y el frenesí de construir prisiones es la gran cantidad de dinero que estas generan.

La segunda razón es que la política carcelaria en los Estados Unidos se basa en el odio y el miedo, la cual usan los políticos, los ingenieros sociales y las buró-cratas penales para fomentarla e implementarla. ¿Quién puede olvidar la puerta giratoria de la prisión en el comercial televisivo sobre Willie Horton que ayudó a George Bush a ganar las eleccio-nes presidenciales de 1988? Bush usó el odio y el miedo para pedir más prisiones y el electorado se identificó con él.

Durante ese mismo año, según las estadísticas del Depar- tamento de Justicia, los gastos de justicia criminal excedieron los $60 millones, y mucho de ese dinero fue destinadado a las prisiones. Y, mientras George Bush endemoniaba a Willie Horton y a la política carcelaria, los banqueros que defraudaron a los contribuyentes por más de $500 millones eran protegidos por la administración Reagan/Bush. Es razonable afirmar que ninguno de esos banqueros pasará una sola noche en estos gulags ya que los mismos se construyen para alma-cenar gente que se parece a Willie Horton y a los latinos, a los indí-genas americanos, a las etnias no-europeas y a los blancos pobres.

Fue fácil para Bush, como lo es para la mayoría de los políticos, endemoniar a Willie Horton y proteger a sus amigos banqueros (no olvidemos que su hijo estuvo implicado en un escándalo ban-cario en Colorado), ya que el pri-mero encuadra perfectamente en la imagen estereotipada de lo que es la aparencia de prisioneros y criminales.

Cada año se gastan millones de dólares para fomentar políticas sociales (que incluyen la carcelaria) basadas en el odio y el miedo por conveniencia política. Esto lo vemos en las campañas anti- inmigratorias, anti-asistencia pública y anti-crimen. Conocemos las caras de los que deben ser temidos y odiados. Esas caras son las imágenes creadas por las estructuras de poder para fomentar el odio y el miedo y justificar de ese modo su repulsiva y abominable política carcelaria y, a la vez, mantener el control.

La tercera razón es que la política carcelaria es una que ha fracasado. La misma ha fracasado porque es irracional y porque así lo quieren los que tienen el poder. Por eso las prisiones no se con-struyen para proseguir el ideal de que los prisioneros deben tener la oportunidad de rehabilitarse ellos mismos. Las prisiones se construyen para almacenar a los prisioneros. Por tanto, en vez de rehabilitación, lo que la prisiones están proveyendo es la incapacitación institucional de las personas encarceladas.

Pero si es una política fallida, ¿cómo es que los políticos y los burócratas penales se salen con la suya? ¿Cómo siguen pidiendo y consiguiendo más y más prisiones deshumanizantes, alienantes y noci-vas? Porque el gobierno y los burócratas penales no le tienen que rendir cuentas a nadie. Y, porque los billones y billones de dólares disponibles para la construcción de prisiones y gulags es una industria próspera y extre-madamente pode-rosa. Para demostrar cuán poderosa es la industria carcelaria, un reportero de California señaló que hace 12 años la unión de carceleros, los burócratas penales y la industria carcelaria iban a Sacramento a cabildear a los políticos. En 1994 los papeles se habían invertido. Hasta Pete Wilson, el gobernador de California, tuvo que ir a ca-bildear a la unión y a al industria carcelaria.

La única justificación que los políticos y los que se lucran de las prisiones tienen que usar es que los prisioneros son más violentos e incorregibles y así el dinero para construir gulags como ADX-Florence llega a chorros. A nadie parece importarle que los datos no apoyan su justificación. Es un hecho que los prisioneros de hoy no son más violentos o rapaces que los de hace 20 años. Es un hecho que los gulags como Marion, Pelican Bay y ADX-Florence no desestimulan ni reducen la violencia en los penales. Pero, ¿a quién le importa? La única tonada que la sociedad está escu-chando es la que tocan los mercaderos del odio y el miedo. Y, las comunidades como Florence son grandes beneficiarias de la política carcelaria actual.

¿Podrá romperse el silencio de manera que se reconozcan los datos sobre las terribles viola-ciones que ocurren en estos gu-lags? Ya he pasado tres semanas aquí y he visto a los medios de comunicación olfateando en pos del sensacionalismo y llevando al público historias fascinantes. Pero ¿qué pasa con los hechos?

Durante tres semanas, no he dormido una sola noche sin que los carceleros me despierten cada hora. Es una forma de depri-vación del sueño porque no me permiten dormir lo suficiente para descansar. En la mañana me levanto como si no hubiera dormido nada. Las celdas están herméticamente cerradas. El propósito principal es mantener a los prisioneros aislados unos de otros y prevenir la solidaridad y apoyo que los prisioneros se dan unos a otros. El aislamiento es la deprivación del lenguaje -de la palabra.

En el área donde estoy he visto otros tres prisioneros. A dos de ellos los conocí en Marion. Ambos tienen largos historiales de problemas mentales y ambos han sido tratados con drogas que modifican el comportamiento. A uno ya lo colocaron en segregación. El otro tiene un historial de vio-lencia en contra de otros pri-sioneros y se pasa el día y la noche gritando obscenidades y rabiando en contra de sus enemigos. ¿Es este el ambiente apropiado para estos prisi-oneros?

Varias ve-ces a la semana voy a recreación externa con otro prisonero por dos horas en cada ocasión. Todo lo que veo es cemento y acero. El área está construida en un declive, de manera que cuando corro un lado de mi cuerpo siempre queda más alto que el otro. ¿Acaso diseñaron esta área para que el prisionero se lastime su cuerpo?

La recreación interior es en una jaula un poco más grande que una celda. Tiene un par de máquinas de ejercicios. Es demasiado calurosa, sucia, llena de polvo de construcción y no tiene facilidades de agua ni inodoro. Fuí allí dos domingos seguidos, pero la última vez me negué. ¿Acaso diseñaron esta área para provocar un desastre? ¿Puede una persona ejercitarse sin tener acceso a agua o tener que aguantar sus funciones corporales sin hacerle daño a su salud?

Registro al desnudo, registro del cuerpo, detector de metales. La primera vez que fui al salón de visitas sufrí tres registros al desnudo, los carceleros me hur-garon el cuerpo de la cabeza a los pies y me pasaron por el detector de metales antes y después. Dos registros eran suficientes. ¿Por qué seis? El exceso de registros tiene por objeto humillar al prisionero. La mente embrutecida del carcelero se revela en este proceso de los registros y revela que en este lugar los carceleros están en proceso de embrutecerse mentalmente. Por lo tanto, debemos esperar desatres como los de Pelican Bay.

Nos han dicho que el alcaide asociado y el capitán a cargo de la seguridad son los que determinan la política general del gulag. A los prisioneros se les niegan cosas sencillas como el acceso a un cepillo para limpiar el inodoro o tijeras de seguridad por órdenes de estos individuos. Cuando me soplo la nariz sangro debido a la sequedad de la celda. Debido a que no puedo cortarme los pelos de la nariz se agrava la irritación y la hemorragia. Hace falta un cepillo para limpiar el inodoro a los fine de mantener una higiene adecuada. Cada dos celdas comparten la misma tubería del inodoro. Una desagua en la otra. Por ahora, no hay nadie en la celda del lado pero me niego a meter la mano en la ba- cineta porque no es higiénico. Pronto las ocho celdas de mi área estarán llenas. Para entonces, el inodoro del lado desaguará en el mío. He visto a un prisionero limpiando nieve con una pala. ¿Por qué no tenemos acceso a un cepillo para limpiar el inodoro? Tengo acceso a un cortauñas. ¿Por qué no puedo tener acceso a unas tijeras de seguridad?

El endemoniamiento del pri-sionero es lo que usan los car-celeros para justificar este lugar. Tanto el ambiente físico como el esquema mental de los carceleros se han creado para tratar al prisionero no como a un ser hu-mano sino como una bestia. Una vez que el prisionero es despojado de su humanidad, cualquier medida para incapacitarlo es aceptable y justificable. Así, además de la deprivación sensorial que experimentamos cada día, también nos enfrentamos a la potencial incapacitación prove-niente de diversas fuentes y experiencias.

Si una comunidad de gente está dispuesta a vivir gracias al sufrimiento de otros, es de esperar que estas personas no simpaticen con la desgracia de otros. Y, cuando el odio y el miedo se usan para justificar el dolor de otros lo que realmente encon-tramos es la realidad de la irra- cionalidad, controlada por la mente embrutecida. Lo que tene-mos aquí es un desgarramiento de la conciencia. ¿Prevalecerá el silencio?

En resistencia y lucha,

Oscar López Rivera #87651-024
USP Florence
PO Box 8500
Florence, CO 81226

Enero, 1995